viernes, 8 de julio de 2011

Conociendo el Dolor con Conciencia

Por Jon Kabat-Zinn




Has notado que tu conciencia del dolor no esta sintiendo dolor incluso cuando tu si estás sintiéndolo? Estoy seguro que si te ha pasado. Es una experiencia muy común, especialmente en la infancia, pero una experiencia que usualmente no examinamos o hablamos de ella porque es tan pasajera y el dolor mucho más irresistible en el momento en el que nos llega. 


Alguna vez has notado que tu miedo no está asustado incluso cuando tu estás aterrado? O que tu conciencia de la depresión no está deprimida, que tu conciencia de tus malos hábitos no es esclava de esos hábitos; o quizás incluso que tu conciencia de quien eres no es quien crees que eres?


Puedes poner a prueba cualquiera de estas proposiciones tu mismo en cualquier momento que quieras simplemente investigando la conciencia - haciéndote consciente de la conciencia misma. Es fácil, pero difícilmente pensamos en hacerlo porque la consciencia, como el momento presente mismo, virtualmente es una dimensión escondida en nuestras vidas, incrustada en todos lados y por lo tanto no tan notable en ningún lugar. 


La conciencia está inmanente, e infinitamente disponible, pero está camuflageada, como un animal tímido. Usualmente requiere cierto grado de esfuerzo y quietud, para poder echarle un vistazo, y mucho más poderle dar una mirada sostenida. Tienes que estar alerta, curioso y motivado a verla. Con la conciencia tienes que tener ganas de dejar que el conocerla venga a ti, invitarla a entrar, silenciosamente y hábilmente en medio de lo que estás pensando y experimentando. Después de todo, ya estás viendo; ya estás oyendo. Hay conciencia en todo eso, entrando a través de todas las puertas de los sentidos, incluyendo tu mente, aquí mismo, ahora mismo. 


Si entras en conciencia plena en medio del dolor, incluso por un momentito, tu relación con el dolor va a cambiar en ese mismo momento. Es imposible que no cambie porque el gesto de aguantarlo, incluso si no es sostenido por mucho tiempo, incluso por un segundo o dos, ya revela su dimensionalidad más grande. Y ese cambio de relación con tu experiencia te da más grados de libertad en tu actitud y en tus acciones en una situación dada, sea cual sea... incluso si no sabes que hacer. El no saber es su propio tipo de saber, cuando el no saber se abarca en conciencia. Suena extraño, lo se, pero con la práctica constante puede comenzar a tener sentido para ti, viceralmente, al nivel de las entrañas,  mucho más profundo que el pensamiento. 


La conciencia transforma el dolor emocional igual que transforma el dolor que atribuimos más al nivel de las sensaciones corporales. Cuando estamos inmersos en el dolor emocional, si ponemos mucha atención, notaremos que siempre hay una capa de pensamientos y una plétora de diferentes sentimientos acerca del dolor en el que estamos, así que aquí también la constelación completa de lo que concebimos como el dolor emocional puede ser bienvenida y sostenida en conciencia plena, loco como pueda sonar de buenas a primeras. Es increíble que tan desacostumbrados a hacer tal cosa, y que tan profundamente revelador y liberador puede ser relacionarnos con nuestras emociones y pensamientos de esta manera, incluso cuando son de ira y desesperación - especialmente cuando son de ira y desesperación. 


Ninguno de nosotros necesita infligir dolor en nosotros mismos justo para que podamos tener la ocasión de poner a prueba esta propiedad única de la conciencia plena de ser más grande que o de una naturaleza diferente por completo que nuestro dolor. Todo lo que tenemos que hacer es estar alerta a la llegada del dolor cuando aparezca, cualquiera que sea su forma. Nuestra alerta da origen a la conciencia plena al momento del contacto con el evento que lo inicia, ya sea una sensación o un pensamiento, una mirada o un vistazo, lo que alguien dice, o lo que sucede en cualquier momento. La aplicación de sabiduría sucede aquí mismo, en el punto de contacto, en el momento de contacto, ya sea que simplemente te hayas pegado en el dedo gordo con un martillo o el mundo repentinamente tome un giro inesperado y seas enfrentado a un aspecto u otro de la catástrofe completa, y de repente la pena y el dolor, la ira y el miedo parezcan haber tomado lo que se siente como una residencia permanente en tu mundo. 


Es en ese momento, y en su secuela, en el que podemos traer conciencia plena al estado en el que nos encontramos, el estado del cuerpo y de la mente y el corazón. Y después damos un salto más, trayendo conciencia a la conciencia misma, notando si tu conciencia misma está sintiendo dolor, o enojada, o asustada o triste. 


No lo estará, no puede estarlo. Pero tienes que averiguarlo tu mismo. No hay libertad en solo pensarlo. El pensamiento solo es útil para recordarnos que tenemos que ver, abarcar ese momento en particular en conciencia plena. Es entonces cuando revisamos. Incluso podrías decir que esa es la revisión, porque la conciencia conoce instantáneamente. Puede que solo dure un momento, pero en ese momento yace la experiencia de libertad. La puerta a la sabiduría y la compasión, las cualidades naturales de nuestro ser cuando experimentamos libertad, se abre justo en ese momento. No hay nada más que hacer. La conciencia plena la abre y te invita a echar un vistazo adentro, aunque sea solo por un segundo, y que veas por ti mismo. 


Esto no es sugerir que la conciencia plena es una estrategia fría y sin sentimientos para dar la vuelta desde las profundidades de nuestro dolor en momentos de angustia y pérdida en su  prolongada secuela. La pérdida y la angustia, el coraje y la pena, la ansiedad y la desesperación, así como la alegría disponible para nosotros, yacen en el centro mismo de la humanidad y nos llaman para hacerles cara cuando se originan, y conocerlas y aceptarlas como son. Es precisamente voltear hacia y abarcar, en lugar de darle la vuelta o una negación o represión del sentimiento a lo que se apela y lo cual la conciencia plena encarna. La conciencia plena quizás no disminuya la enormidad de nuestro dolor en todas las circunstancias. Pero si provee una canasta más grande para sostener tiernamente y conocer íntimamente nuestro sufrimiento en cualquiera y todas las circunstancias, y resulta que eso, es transformador y puede hacer toda la diferencia entre el encarcelamiento sin fin en el dolor y sufrimiento y la libertad del sufrimiento, aunque no tengamos inmunidad a las diversas formas de dolor a las que, como seres humanos, estamos sujetos. 


Por supuesto que oportunidades, grandes y pequeñas abundan para traer conciencia a lo que sea que esté pasando en nuestras vidas diarias, y de esta manera nuestra vida entera puede volverse un completo cultivo de mindfulness en este aspecto. Tomar el reto de despertar a nuestras vidas y ser transmutados por el despertar mismo es su propia forma de yoga, el yoga de la vida diaria, aplicable en cualquier momento: en el trabajo, nuestras relaciones al criar a los niños si somos padres, en nuestras relaciones con nuestros propios padres, ya sea si viven o han fallecido, en nuestras relaciones con nuestros propios pensamientos acerca del pasado o el futuro, en nuestras relaciones con nuestros cuerpos. Podemos traer conciencia a lo que sea que esté pasando, a los momentos de conflicto y a los momentos de armonía, y a los momentos tan neutrales que quizás no los notemos del todo. En cada momento, puedes poner a prueba por ti mismo si trayendo conciencia plena a ese momento, el mundo se abre o no se abre en respuesta a tu gesto de mindfulness, "se ofrece o no a si mismo", en la encantadora frase de la poetisa Mary Oliver "a tu imaginación", si permite o no nuevas y más grandes maneras de ser y ver lo que es, y por lo tanto quizás te libere de los peligros del ver parcialmente y del apego usualmente fuerte que puedas tener a cualquier punto de vista parcial simplemente porque es tuyo y por lo tanto tu eres parcial para él. Cautivado, una vez más, incluso cuando estás en gran dolor, con la historia mía, que estoy ocupando creando inconscientemente, simplemente desde el hábito, tengo una oportunidad, incontables oportunidades, para ver su desenvolvimiento y de cesar y desistir de alimentarla, de expedir una orden de restricción si es necesario, darle vuelta a la llave que ha estado yaciendo en el candado todo el tiempo, salir de la jaula, y por lo tanto conocer el mundo en maneras más expansivas y por lo tanto apropiadas abarcándolo completamente en lugar de contraerme, retroceder o darle la vuelta. Esta disposición de abarcar lo que es y entonces trabajar con ello implica mucho coraje y presencia de mente.


Así que en cualquier momento, lo que sea que esté pasando, siempre podemos revisar y ver por nosotros mismos. La conciencia plena preocupa? La conciencia plena se pierde en la ira o la avarcia o el dolor? O la conciencia plena traída a cualquier momento, incluso el momento más pequeño, simplemente conoce, y en el conocer, nos libera? Chécalo. Es mi experiencia propia que la conciencia plena nos trae de regreso a nosotros mismos. Es la única fuerza que conozco que puede hacerlo. Es la quintaesencia de la inteligencia, física, emocional, y moral. Parece como si necesitase ser conjurada pero realmente, está aquí todo el tiempo, solo para ser descubierta, recuperada, abarcada, establecida. Aquí es donde entra el refinamiento, en el recordar. Y entonces, en el dejar ir y el dejar ser, descansar en, en las palabras del gran poeta Japones Ryokan, "solo esto, solo esto". Esto es a lo que se refiere con la práctica de mindfulness. 


Como hemos visto, el reto es doble: primero traer conciencia plena a nuestros momentos lo mejor que podamos, incluso en maneras pequeñas y pasajeras. Segundo, sostener nuestra conciencia plena y llegar a conocerla mejor y vivir dentro de su totalidad mayor y que nunca disminuye. Cuando así lo hacemos, vemos a los pensamientos liberándose a sí mismos, incluso en medio de la pena, como cuando tocamos una burbuja de jabón. Puff, se fue. Vemos la pena liberarse a sí misma, incluso mientras actuamos para aliviarla en los demás y el resto en la intensidad de lo que es. 


En este reto podemos conocer lo que sea y todo con mayor apertura, podemos sostener los retos que encaramos con mayor fortaleza, paciencia, y claridad. Ya vivimos en una gran realidad, una de la que podemos tomar recursos cuando abarcamos el dolor y la pena, cuando se originan, con una presencia sabia, con conciencia, con actos de amabilidad y respeto hacia uno mismo y hacia los demás sin obstáculos, que ya no se pierden en la división ilusoria entre lo interno y lo externo. 


No obstante para hacerlo, hablando de manera práctica, en el curso de una vida, usualmente requiere algún tipo de marco de trabajo general que nos de un lugar para comenzar, recetas que intentar, mapas que seguir, recordatorios sabios que darnos a nosotros mismos, todos los beneficios para nosotros de las experiencias y conocimiento duramente ganados de los demás. Y esto incluiría, cuando los necesitemos, varias rampas en la conciencia y la libertad que son, irónicamente, aquí para nosotros y en cada momento, y no obstante, a veces, son al parecer tan distantes y lejos de nuestro alcance. 


Traducido por Roberto González Lazo, directamente de Mindful

jueves, 7 de julio de 2011

Por qué Juzgar a las Personas nos Hace Infelices?

Foto por Kudumomo

Lo que importa no es lo que miras, sino lo que ves. Henry David Thoreau

A una amiga mío le gusta bromear que morir será un alivio porque eso le pondrá final a "la pesada carga de juzgar" como ella lo llama. Ella se ve a sí misma yaciendo en la cama del hospital y momentos antes de su muerte, notar el techo y pensar: "Qué feo color verde del techo!"

Aquí hay una propuesta modesta: Promete que por el resto del día, no vas a juzgar a tus amigos, ni a extraños que te encuentres de casualidad. Esto incluye a tu amigo que no deja de hablar, o a un amigo que siempre se está quejando de su vida. Incluye a extraños que ves en la calle o ves en una sala de espera. 

Yo digo que es una propuesta modesta, porque ni siquiera me estoy dirigiendo al tema de auto juzgarnos. Solo estoy pidiendo que no juzgues a tus amigos o a extraños. 

Es completamente posible que no pasarán unos minutos sin que juzgues a alguien!

"Así que, por qué no simplemente juzgar?"

Para responder eso, déjenme comenzar dibujando una distinción entre juicio y discernimiento. Discernimiento significa percibir las cosas como son, punto.

El juicio es lo que le agregamos al discernimiento cuando hacemos una comparación, implícita o explícita, entre cómo las cosas o las personas son y cómo pensamos que deberían ser. Así que en el juicio hay un elemento de insatisfacción con la manera en que las cosas son y un deseo de que las cosas sean de la manera que queremos que sean. 

Tomemos a ese amigo hablador, pensar o hablar en un tono neutral, puramente descriptivo sería: "el puede hablar sin parar por 15 minutos" es un ejemplo de discernimiento - asumiendo que la evaluación es precisa, simplemente estamos describiendo las cosas como son. 

Por otro lado, pensar o hablar en un tono negativo sería: "el puede hablar sin parar 15 minutos", es un ejemplo de juicio porque el tono negativo revela nuestra insatisfacción por como es y nuestro deseo de que sea diferente. 

El mismo análisis aplica con nuestro amigo quejumbroso, si decimos: "Se quejó de su vida toda la tarde", dependiendo de nuestro tono, podría ser una observación neutral (discernimiento), o podría reflejar nuestra insatisfacción por él y nuestro deseo de que sea diferente (un juicio).

Ahora piensa en los extraños, si eres como yo, casi siempre hay un juicio sutil, hay un elemento de insatisfacción con la manera en que las cosas son y un deseo de que las cosas (o las personas) sean como nosotros queremos que sean.

Así que el juicio es una receta para el sufrimiento: empieza con nuestra insatisfacción de como una persona es y una mezcla de nuestro deseo de que sea de otra manera. Para hacer ese sufrimiento lindo y rico, estate seguro que el deseo se apegue fuertemente a la insatisfacción!

No significa que tenemos que salir con alguien que habla más de lo que nos gusta, o quien no hace nada más que quejarse de su vida. Pero podemos elegir estar con ellos sin juzgarlos. Cuando lo hacemos, se siente bien: tiene esa cualidad placentera de soltar el apego a la manera en que queremos que las cosas sean. 

Como para esos extraños, quizás la mujer que vi tiene una condición médica que resulta en subir de peso, o quizás come para lidiar con sentimientos desagradables. Quizás el hombre estaba usando la única corbata que tiene. Juzgarlos no hizo nada para aliviar su sufrimiento, y ciertamente no alivió el mío. 

Ahora intenta este experimento. Piensa en un par de amigos que te molestan en cierta manera. Puedes dejarlos ser de la manera que son sin desear que sean de otra manera? Quedándome con mis dos ejemplos, puedes abrir tu corazón a la habladuría o su quejumbres?

Walt Whitman dijo, "Yo contengo multitudes". Me gusta pensar en el mundo conteniendo multitudes. Hago esto pensando conscientemente: "Este mundo es lo suficientemente grande para el hablador y el callado, por los quejumbrosos y los no quejumbrosos. 

Juzgar es una respuesta tan bien engranada que difícilmente noto cuando lo estoy haciendo, así que tengo un condicionamiento de una vida entera que superar. Pero vale la pena, porque cuando no juzgo, siento los beneficios en mi mente y mi cuerpo: me siento liviano como pluma. 

Espero verdaderamente poder librarme de esa carga pesada del juzgar antes de ese momento en la cama del hospital cuando esté viendo el techo verde!


Traducido por Roberto González Lazo directamente de Tiny Buddha







miércoles, 6 de julio de 2011

Despertando a tu Mundo

A lo largo de tu día puedes hacer una pausa, tomar un descanso de tus pensamientos usuales, y despertar a la magia y a la grandeza del mundo a tu alrededor. Pema Chödron dice que este tipo de práctica de mindfulness fácil y espaciosa es la cosa más importante que podemos hacer con nuestras vidas. 




Uno de mis temas favoritos de contemplación es esta pregunta: Ya que la muerte es cierta, pero la hora de la muerte incierta, que es la cosa más importante? Sabes que vas a morir, pero realmente no sabes cuanto tiempo tienes para despertar del capullo de tus patrones habituales. No sabes cuánto tiempo te queda para cumplir con el potencial de tu vida. Dado esto, ¿Que es lo más importante?


Cada día de tu vida, cada mañana de tu vida, te podrías preguntar, ‘Mientras avanzo en este día, ¿Que es lo más importante? ¿Cuál es el mejor uso para este día? ¿Cuál es el mejor uso de cada día de nuestras vidas? En un día muy corto, cada uno de nosotros podría volverse más sano, más compasivo, más respetuoso, etc. O podríamos enterrar todas estas cualidades más profundamente y ponernos más en contacto con la mente solida, retirándonos más a nuestro capullo.



Cada vez que un patrón habitual se hace fuerte, cada vez que nos sentimos atrapados en el piloto automático, podríamos verlo como una oportunidad para practicar. En vez de un problema, podríamos verlo como una oportunidad para practicar. Pero eso es difícil de hacer, cuando nos damos cuenta que estamos enganchados, que estamos en piloto automático, ¿Que es lo que hacemos enseguida?


Esta es una pregunta central para el practicante. Uno de los medios más efectivos para trabajar con ese momento que vemos la tormenta de nuestras tendencias habituales, es la práctica de hacer una pausa, o crear un hueco. Podemos parar y tomar tres respiraciones conscientes, y el mundo tiene una oportunidad para abrírsenos en ese hueco. Podemos permitir un espacio en nuestro estado mental.


 Antes que hable más de hacer una pausa conscientemente o crear un hueco, podría ser útil apreciar el hueco que ya existe en nuestro ambiente. Si te tomas un tiempo para practicar meditación formalmente, quizás temprano por la mañana, hay mucho silencio y espacio. La misma práctica de la meditación es una manera de crear huecos. Cada vez que te das cuenta que estas pensando y dejas ir tus pensamientos, estas creando un hueco. Cada vez que la respiración sale, estas creando un hueco. Puede que no lo experimentes de esa manera siempre, pero la instrucción de meditación básica esta diseñada para estar llena de huecos. Si no llenas tú tiempo de práctica con tu mente discursiva, con tu preocupación y obsesión y todo ese tipo de cosas, tienes tiempo para experimentar la bendición de tus alrededores. Puedes simplemente sentarte ahí calladamente. Entonces quizás el silencio llegara a ti, y lo sagrado del espacio penetrara.



O quizás no. Quizás ya estas atrapado en el trabajo que tienes que hacer ese día, los proyectos que no has terminado del día anterior, quizás te preocupas de algo que tiene que hacerse, o no se ha hecho, o una noticia que acabas de recibir. Quizás estés atrapado en tu mente ocupada, atrapado en el titubeo del miedo, depresión o desmotivación. En otras palabras, te has ido a tu capullo.


Para todos nosotros, la experiencia de enredo difiere día con día. Sin embargo, si te conectas con las bendiciones de tus alrededores – la calma, la magia, y el poder – quizás ese sentimiento puede quedarse contigo y puedes avanzar en tu día con él. Lo que sea que estés haciendo, cuando estás en contacto con ese ambiente más grande, eso puede cortar tu mentalidad de capullo.


Por otro lado, conozco por experiencia propia que tan fuerte es la mente habitual. La mente discursiva, la mente ocupada, preocupada, atrapada, encajonada, es poderosa. Todas esas son las razones para hacer lo más importante – darnos cuenta que oportunidad tan fuerte es cada día, y que tan fácil es desperdiciarlo. Si no permites a tu mente abrirse y conectarse con donde estas, con la inmediatez de tu experiencia, fácilmente podrías sumergirte por completo. Podrías quedar completamente atrapado y distraído por los detalles de tu vida, desde el momento en el que te levantas en la mañana hasta que te duermes en la noche.


Quedas tan atrapado en el contenido de tu vida, las pequeñeces que hacen un día, tan auto absorbido en el gran proyecto que tienes que hacer, que las bendiciones, la magia, la calma, y la vastedad se te escapan. Nunca emerges del capullo, a excepción de cuando hay un ruido que es tan fuerte que no puedes evitar notarlo, o algo te impacta, o captura tu atención. Entonces por un momento sacas tu cabeza y te das cuenta, ¡Guau! ¡Mira ese cielo! ¡Mira esa ardilla! ¡Mira esa persona!


¿Pasas todo tu tiempo con mil cosas en la cabeza, distrayéndote con tu propia mente, completamente perdido en tus pensamientos? Conozco este hábito demasiado bien yo misma. Es el predicamento humano. Es en contra de lo que estamos.


‘Si, pero….’ decimos. Si pero, tengo un trabajo que hacer, hay una fecha límite, hay una cantidad sin fin de e-mails que tengo que contestar, tengo que limpiar y cocinar. ¿Cómo se supone que vamos a hacer malabares con todo lo que vamos a hacer en un día, en una semana, en un mes, sin perder una oportunidad preciosa de experimentar quienes somos realmente? No solo tenemos una preciosa vida, sino que esa preciosa vida está hecha de preciosos días, y esos preciosos días están hechos de preciosos momentos. Como los pasemos es muy importante. Si tenemos trabajos que hacer, no solamente nos sentamos a meditar todo el día. Tenemos lo áspero de las relaciones – como vivimos juntos, como nos tallamos el uno contra el otro. Yéndonos bien por nosotros mismos, librándonos de las personas que pensamos que nos distraen, no va a resolver todo. Parte de nuestro dilema, es aprender a trabajar con los sentimientos que las relaciones nos traen. Estas proveen oportunidades para hacer lo más importante también.


Si te has pasado la mañana perdido en el pensamiento preocupándote de lo que tienes que hacer en la tarde, ya estás trabajando en ello en cada pequeño hueco que puedas encontrar, has gastado muchas oportunidades, y ni siquiera es la hora del almuerzo. Pero si la mañana ha estado caracterizada por al menos un espaciamiento, alguna apertura en tu mente y en tu corazón, algún hueco en tu manera usual de quedar atrapado, tarde o temprano eso comenzara a permear el resto de tu vida.



Si no te has acostumbrado a la experiencia de la apertura, si no has tenido ningún sabor de ella, entonces no hay forma de que la tarde vaya a ser influenciada por ella. Por otro lado, si le has dado una oportunidad a la apertura, no importa si estas meditando trabajando en la computadora, o preparando una comida, la magia va a estar allí para ti, permeando tu vida.


Como dije, nuestros hábitos son fuertes, así que se requiere una cierta disciplina para pisar fuera de nuestro capullo y recibir la magia de nuestros alrededores. La práctica de la pausa – la práctica de tomarte tres respiros conscientes en cualquier momento cuando notamos que estamos atorados – es una práctica simple pero poderosa que cada uno de nosotros puede hacer en cada momento.


La práctica de la pausa puede transformar cada día de tu vida. Crea una entrada a lo sagrado del lugar en el que te encuentras. La vastedad, la calma, y la magia del lugar llegaran a ti, si dejas tu mente relajarse por solamente unos cuantos respiros, la historia que estas intentando tan arduamente en mantener. Si pausas justo lo suficiente, puedes reconectarte exactamente con donde estas, con la inmediatez de tu experiencia.


Cuando estas despertando por la mañana, y ni siquiera has salido de la cama, incluso si vas tarde, podrías solamente mirar hacia afuera y dejar caer la historia que traes y tomar tres respiros conscientes. Solo esta donde estas. Cuando te estas bañando, o haciendo tu café o té, o cepillándote los dientes, solamente crea un hueco en tu mente discursiva. Toma tres respiros conscientes. Solamente pausa. Deja que sea un contraste con estar todo atrapado. Deja que sea como reventar una burbuja. Deja que sea solo un momento en el tiempo, y entonces continúa.


Estas en tu camino a todo lo que necesites hacer en el día. Quizás estás en tu carro, en el autobús, o parado en una fila. Pero todavía puedes crear ese hueco tomando tres respiros conscientes y estando ahí mismo con la inmediatez de tu experiencia, justo ahí con lo que sea que estés viendo, con lo que sea que estés haciendo, con lo que sea que estés sintiendo.


OTRA MANERA PODEROSA de hacer una práctica de pausar es simplemente escuchar por un momento. En vez de que la vista sea el sentido de percepción predominante, deja que el sonido, la audición, sea el sentido predominante de percepción. Es una manera muy poderosa de cortar con nuestra manera convencional de ver al mundo. En cualquier momento, puedes solamente detenerte y escuchar atentamente. No importa que sonido en particular escuches; simplemente crea un hueco escuchando atentamente.


En cualquier momento podrías simplemente escuchar. En cualquier momento podrías poner tu atención completa en la inmediatez de tu experiencia. Podrías ver tu mano descansando en tu pierna, o sentir tu cuerpo sentado en el cojín o en la silla. Podrías simplemente estar aquí. En vez de no estar aquí, en vez de estar absorbido pensando, planeando y preocupándote, en vez de estar atrapado en el capullo, corta a través de tus percepciones sensoriales, corta a través del poder y la magia del momento, podrías estar aquí. Cuando sales a caminar, pausa frecuentemente – detente y escucha. Detente y toma tres respiros conscientes. No importa que tan preciso creas los huecos. Solamente encuentra una manera de marcar tu vida con estos momentos libres de pensamiento. Ni siquiera tienen que ser minutos libres de pensamiento, puede ser no más que un respiro, un segundo.



Marca, crea huecos. Tan pronto como lo hagas, te das cuenta que tan grande es el cielo, que tan grande es tu mente. Cuando estás trabajando es tan fácil consumirte, particularmente por las computadoras. Tienen una forma de hipnotizarte, pero podrías tener una alarma en tu computadora que te recuerde crear un hueco. No importa que tan gorroso sea tu trabajo, no importa que tanto te esta desgastando, solo sigue pausando, sigue permitiendo un hueco. Cuando te enganchas en tus patrones habituales, no lo veas como un problema grande, crea un hueco.


Cuando estas completamente lastimado por algo y haces una pausa, tu inteligencia natural hace click y tienes un sentido de hacer lo correcto. Esto es parte de la magia, nuestra propia inteligencia natural siempre está ahí para informarnos, mientras sigamos permitiendo un hueco. Mientras sigamos en piloto automático, dictado por nuestras mentes y nuestras emociones, no hay inteligencia. Es una carrera de ratas.


Pausa, conéctate con la inmediatez de tu experiencia, libérate del capullo del auto-involucramiento, hablando contigo mismo todo el tiempo, completamente obsesivo. Permite un hueco, hueco, hueco. Solo hazlo una y otra vez, permite que el espacio se dé cuenta donde estas. Date cuenta lo grande que es tu mente, date cuenta que tan grande es el espacio, que nunca se ha ido, pero que lo has estado ignorando.


Encuentra la manera de desacelerar. Encuentra la manera de relajarte. Encuentra la manera de relajar tu mente y hazlo a menudo, muy, muy a menudo, a lo largo del día continuamente, no solo cuando estés enganchado sino todo el tiempo. En el fondo, estar atrapado en el pensamiento discursivo, continuamente auto-involucrado con planes discursivos, preocupaciones, y demás, es apego a nosotros mismos. Es la superficie manifiesta del apego al ego.


Así que, ¿Qué es lo más importante que puedes hacer cada día? ¿Con cada mañana, cada tarde, cada noche? Es dejar un hueco. No importa si estas practicando meditación o trabajando, hay una continuidad subyacente. Estos huecos, estas marcas, es como hacerle hoyos a las nubes, hacerle hoyos al capullo. Y estos huecos pueden extenderse para que puedan permear tu vida completa, para que la continuidad no sea más continuidad del pensamiento discursivo sino un hueco continuo.


Pero antes que te dejes llevar por la idea del hueco continuo, seamos realistas acerca de donde estamos ahora. Primero debemos recordarnos que es lo más importante. Entonces tenemos que aprender a balancear eso con el hecho que tenemos trabajos que hacer, lo que puede causar que nos sumerjamos en los detalles de nuestras vidas y atrapados en el capullo de nuestros patrones todo el día. Así que encuentra maneras de crear huecos frecuentemente, a menudo, continuamente. De esa manera, te permites a ti mismo que el espacio se conecte con el cielo y el océano y las aves y la tierra y con las bendiciones del mundo sagrado. Date la oportunidad de salir de tu capullo.


Traducido por Roberto González Lazo, directamente de Mindful


martes, 5 de julio de 2011

Este Momento No Te Define


foto por Eddie Van W


Las cosas y las condiciones pueden darte placer, pero no pueden darte dicha - la dicha se origina desde adentro. Eckhart Tolle


Autor: Lisa Stefany, Penn State University


Yo luché con la anorexia por cuatro años antes de ir a rehabilitación. La rehabilitación me salvó la vida, y aunque no estoy completamente recuperada, estoy en recuperación. Estoy lidiando con el problema. Estoy viviendo de nuevo.


Una de las fuentes principales de combustible para mi desorden alimenticio era mi hiper-concentración en los aspectos físicos y transitorios de la vida. 


En mi mente, sobre enfatizaba la importancia de mi cuerpo. Ponía la apariencia de mi cuerpo, y cómo me sentía acerca de él, sobre mi naturaleza verdadera subyacente. 


Trataba a los sentimientos, pensamientos y emociones cambiantes como cruciales, como asuntos de vida o muerte.


No me daba cuenta ni apreciaba mi self crucial y permanente, el cual (ahora entiendo) trasciende a los estados cambiantes del reino corporal.


Durante este tiempo, los sentimientos de la superficie tomaron un rol muy crítico tipo de villano. Se que esto suena melodramático y poco real (porque lo es), pero "sentirme inflada" literalmente se sentía como mi muerte. No podía separar mi verdadero self de los pensamientos y sentimientos pasantes. 


Una gran parte de mi recuperación y auto descubrimiento ha sido mi habilidad para separar mi identidad de las aguas residuales de la superficie que bloquean mi visión de la realidad. 


Me di cuenta de que no soy mi cuerpo - algo raro, pero bueno y que cambió mi vida. Yo soy mucho más que mi forma física.


No estoy diciendo que soy como un espíritu, flotando en la corriente de un mundo sin definir (aunque eso sería cool)


Lo que estoy diciendo es que mi self físico - mi cuerpo, mis sentimientos y pensamientos cambiantes, no me definen.


No solamente estoy sentada aquí escribiendo una entrada para un blog. No soy yo la que se comió manzanas con muchísima crema de cacahuate de desayuno en la mañana, no soy yo la que va a darle un sorbo al café negro y helado en tres segundos. 


Soy una conglomeración, una mezcla completa de cosas y pensamientos y sentimientos y acciones e ideas y emociones. Soy ahora y después, y soy más por venir. 


Soy mucho más de lo que tu ves y de como me siento ahora mismo


Si aceptas y adoptas esta manera de pensar - este "yo me extiendo más allá de mi ahora corporal" - se hace mucho más fácil aceptarte a ti mismo. Si cometes un error, simplemente puedes borrarlo y continuar adelante. 


Quizás cometiste un error, pero el error no te cometió a ti


No estoy dejando de hacerle caso a lo que piensas y sientes en este momento. Créeme, estar presente y consciente de tus pensamientos y sentimientos es crucial para la felicidad también. 


Pero tu mundo completo se expande cuando dejas de confinarte a estos cuchicheos mentales cambiantes y pasantes. Ellos vienen y se van, y pueden ayudar a formar quien eres, pero no son lo que eres o todo lo que tienes que ofrecer. En lo más mínimo. 


Así que la próxima vez que te sientas como basura, ya sea que te sientas inflado, o avergonzado, solo recuerda, lo que sientes ahora mismo no eres tu completamente. Lo que la gente ve ahora mismo no eres tu completamente. Este momento solo te definirá y te vencerá si lo permites. 




Traducido por Roberto González Lazo directamente de Tiny Buddha







lunes, 4 de julio de 2011

7 Maneras en las que la Meditación Puede Salvar tu Vida



Por qué hay más personas que consumen alcohol que personas que meditan? Por qué más personas comen comida rápida que hacer ejercicio? Fumar es una causa principal de muertes en México, así como lo son una dieta pobre y el uso del alcohol, así que por qué amamos todo lo que es malo para nosotros y nos alejamos de cosas que nos hacen bien?


Quizás es porque no nos queremos tanto. Una vez que el ciclo de auto disgusto comienza, entonces toma una gran cantidad de determinación y esfuerzo hacer cambios. Y la mente es un sirviente perfecto, ya que hará todo lo que se le pida, pero es un maestro terrible ya que falla en ayudarnos a ayudarnos. 


Lo cual puede ser incluso más difícil cuando nuestra mente es como un mono loco, brincando de un pensamiento o drama al otro, sin permitirnos tiempo para estar callados, en paz y tranquilos.


Pero la meditación puede salvar nuestra vida! Esto puede sonar descabellado, pero la meditación es una manera directa de cortar a través de la mente de mono caótica que está constantemente haciendo excusas y apoyando nuestra neurosis. Es así de fundamental. Y no obstante muchas personas le prestan poca atención. Beber alcohol puede matar y la meditación puede salvar, y no obstante hay muchas más personas que beben.


Siete maneras en las que la meditación puede salvar tu vida


1. Relajate 


Se sabe que el estrés es causante del 70 al 90% de las enfermedades, y que el tiempo en silencio es el remedio más efectivo para una mente ocupado y sobre saturada. En un estado estresado, es fácil perder el contacto con la paz interna, la compasión y la amabilidad; en un estado relajado, la mente se aclara y nos conectamos con un sentido más profundo de propósito y altruismo. Tu respiración es tu mejor amiga. Cada vez que sientas el estrés elevándose, el corazón cerrándose, la mente abrumándose, solo concéntrate en tu respiración y repite mentalmente: Respirando, calmo el cuerpo y la mente, exhalando, sonrío.


2. Libera la ira y el miedo


La ira puede conducir al odio y la violencia. Si no aceptamos nuestros pensamientos negativos es probable que los reprimamos y los repudiemos, y cuando los negamos pueden causar pena, depresión y furia. La meditación nos permite ver como el egoísmo, la aversión y la ignorancia crea dramas sin fin y miedos. Puede que no cure todo, no va a hacer que todas tus dificultades se vayan o repentinamente transformar tus debilidades en fortalezas, pero si nos permite liberar actitudes de centrarnos en nosotros mismos y de ira y generar una felicidad interna profunda. Esto puede ser muy liberador. 


3. Genera apreciación


Una falta de apreciación fácilmente nos conduce al abuso y la explotación. Así que comienza tomándote un momento solamente para apreciar cosas que das por hecho, como la silla en la que estás sentado. Considera como fue hecha la silla: la madera, algodón, otras fibras, árboles que fueron usados, la tierra que creció los árboles, el sol y la lluvia, las personas que prepararon los materiales, la fábrica en la que fue construida la silla. El diseñador y el carpintero y la tienda que la vendió - todo esto para que pudieras estar sentado aquí, ahora. Después extiende la apreciación a cada parte de ti, y después a todos y todo en tu vida. Por esto, estoy agradecido.


4. Desarrolla amabilidad y compasión


Cada vez que sientas o veas sufrimiento, ya sea en ti mismo o en otra persona, cada vez que cometas un error o digas algo estúpido y estás a punto de menospreciarte, cada vez que pienses en alguien con quien estás teniendo dificultades, cada vez que veas a alguien luchando, molesto o irritado, solamente detente y trae amabilidad y compasión. Respirando gentilmente, repite en silencio: Que estés bien, que seas feliz, que te llenes de amabilidad y amor. 


5. Practica no hacer daño


Simplemente a través de la intención de causar menos dolor podemos traer una mayor dignidad a nuestro mundo, para que el daño sea reemplazado con no daño y la falta de respeto  con el respeto. Ignorar los sentimientos de alguien, afirmar nuestro desamparo, no gustarnos nuestra apariencia, o vernos como incompetentes o sin valor son todas causas de daño personal. A cuanto resentimiento, culpa, o pena nos estamos apegando y así perpetuando dicho daño? La meditación nos permite transformar esto a través de reconocer nuestra bondad esencial así como lo preciado de la vida. 


6. Comparte y cuida


Sin compartir y cuidar vivimos en un mundo aislado, desconectado y solitario. Tomamos la meditación "fuera del cojín" y la ponemos en acción mientras nos volvemos más profundamente conscientes de nuestra conexión con todos los seres. De ser centrados en nosotros mismos, nos volvemos a ser centrados en los demás, preocupados en el bienestar de todos. Después alcanzar más allá de nosotros mismos se vuelve una expresión espontánea de generosidad genuina vista en nuestra capacidad de soltar conflictos o perdonar errores, en nuestro deseo de ayudar a aquellos en necesidad. No estamos solos aquí, todos caminamos en la misma tierra y respiramos el mismo aire, entre más participemos, más estamos conectados y satisfechos. 


7. Se con lo es


La misma naturaleza de la vida incluye el cambio y el deseo sin cumplir y el anhelar que las cosas sean diferentes a lo que son, todo eso trae descontento e insatisfacción. Casi todo lo que hacemos es lograr algo: si hacemos esto, entonces lograremos aquello, si no hacemos esto, entonces aquello sucederá. Pero en la meditación lo hacemos solo por hacerlo. No hay propósito más allá que estar aquí, en el momento presente, sin tratar de llegar a ningún lugar ni lograr nada. Sin juicio, sin bueno ni malo, simplemente estar conscientes. 


La meditación nos permite ver claramente, a presenciar nuestros pensamientos y comportamientos y a reducir nuestro auto involucramiento. Sin dicha práctica de auto reflexión, no hay manera de frenar las demandas del ego. Salir de la mente conceptual, sin embargo, no significa entrar a la nada o a ningún lugar; no significa que no hay conexión con la realidad del mundo. En lugar de eso, es entrar a la sanidad, y más importante, a una mayor conexión. Entonces ya no tenemos necesidad de dañarnos a nosotros mismos. 


Ed y Deb Shapiro, autores del libro: SE EL CAMBIO, como la meditación puede transformarte a ti y al mundo


Artículo traducido por Roberto González Lazo, directamente de: Mindful: Living with awareness and compassion







domingo, 3 de julio de 2011

No se?



Cuando automáticamente miramos sin atención a las personas extrañas entre nosotros, dice Sharon Salzberg, perdemos la oportunidad de conectarnos. Cuando notamos nuestros alrededores experimentamos a las personas como son, libres de las maneras usuales en las que los juzgamos.


Un amigo una vez me dijo acerca de las peleas constantes que tenía con su esposa al principio en su matrimonio. Mucho de su conflicto se centraba en como cenar. A el le gustaba comer rápidamente, parados en la cocina, terminando lo más pronto posible. A ella le gustaba poner la mesa elegantemente, sentarse, y comer lentamente, juntos. Muchas noches pelearon en lugar de cenar. Finalmente buscaron la ayuda de un consejero matrimonial.

Mientras examinaban las capas de significado escondidas en la palabra simple y familiar "cena", cada quien descubrió cuantas asociaciones, y cuantas personas, estaban trayendo realmente a la mesa. El hablo de su padre, un hombre violento que usualmente solo estaba en casa a la hora de la cena, lo cual se convertía en una experiencia de pesadilla de la cual escapar lo más pronto posible. Ella habló de su familia fracturada y su hermano mentalmente enfermo que cansaba a su mamá con preocupación. Era principalmente en la cena que su familia hacía un esfuerzo de hablar con ella, de averiguar acerca de su día, donde ella sentía que realmente pertenecía a la familia.

Para cada uno de ellos la cena era raramente solo cena, y su pareja usualmente no era la persona parada frente a él, sino "otra" hecha de una amalgama de heridas pasadas y sueños mantenidos por mucho tiempo y nuevos anhelos tentativos.

Podemos realmente ver a la otra persona? Si creamos "otra" de nuestras proyecciones y asociaciones e interpretaciones, hemos hecho un objeto de una persona, le hemos quitado su humanidad. Hemos quitado de nuestra conciencia su propia sensibilidad al dolor, su deseo similar de sentirse en casa en sus cuerpos y mentes, su complexidad y mutabilidad.

Si hemos perdido cualquier reconocimiento de la verdad del cambio en alguien, y los hemos fijado en nuestras mentes como "bueno" o "malo" o "indiferente", hemos perdido el toque con la esencia viviente de esa persona. Estamos en un mundo de prototipos estilizados y criaturas distantes, imágenes cosificadas, y a menudo, una gran soledad.

La práctica de meditación es como un entrenamiento en la habilidad de dar un paso hacia atrás, en tener una perspectiva más amplia y un entendimiento más profundo de lo que está sucediendo. Mindfulness, una de las herramientas en el centro de la meditación, nos ayuda a no perdernos en los prejuicios habituales que distorsionan como interpretamos nuestros sentimientos. Sin mindfulness, nuestra percepción se forma fácilmente por pensamientos muy apenas conscientes tales como: "estoy temblando y mi estómago siente algo como si fuera miedo, pero nunca puedo permitirme admitir eso. Voy a pretender que nunca se me ocurrió". Si hacemos eso, es una lucha muy grande ser amable. No hay un acceso libre a la amabilidad sin la conciencia.

Mindfulness también nos ayuda a ver a través de nuestros prejuicios acerca de otra persona. Por ejemplo, una persona podría pensar: "todas las mujeres mayores tienen una lógica difusa, así que esta mujer no puede ser tan inteligente como pretende serlo". Mindfulness nos ayuda a ver mostrándonos que una conclusión como esa es simplemente un pensamiento en nuestra propia mente. Mindfulness nos permite cultivar una cualidad de atención diferente, una en la que nos relacionamos con lo que vemos ante nosotros, no como un eco del pasado o una premonición del futuro, sino más como es ahora mismo. Aquí también encontramos el poder de la amabilidad, porque podemos conectarnos con las cosas como son.

Hacer el esfuerzo de verdaderamente ver a alguien no significa que nunca respondamos o reaccionemos. Podemos intentar restaurar una relación que está fallando, o protestar acerca de celulares ruidosos en lugares públicos, o intentar todo lo posible dentro de nosotros para combatir la injusticia. Pero podemos hacerlo desde un lugar que permite a las personas ser como son, que permite que nuestros sentimientos sean tan variados y fluidos como son, que está abierto a las sorpresas, un lugar que escucha, que deja que el mundo esté vivo.

Un paso esencial en aprender a ver al otro de manera más genuina es tomarte la molestia de ver. Si alguien nos grita, o nos molesta, o nos apantalla con un regalo, le ponemos atención. Nuestro reto ahora es verlos como son, no como proyectamos o asumimos que son. Pero si no hacen mucha impresión en nosotros, tenemos un reto diferente, es demasiado fácil verlos sin importancia.

En particular, el ejercicio de meditación de ofrecer amabilidad (metta) a una persona neutral confronta nuestra tendencia de ver a través de las personas que no conocemos, escogemos a una persona que no nos gusta ni nos disgusta, en lugar nos sentimos neutrales hacia ella. Muy a menudo nos ayuda elegir un extraño o alguien que juega cierto rol en nuestras vidas, la persona que te atiende en la tienda de la esquina, el cartero. Quizás no sabemos mucho de ellos, ni siquiera su nombre.

Cuando le enviamos amabilidad a una persona neutral, estamos cambiando de manera consciente un patrón de verlos sin atención, o hablarles sin atención, a uno de ponerles atención. El experimento en atención que estamos haciendo a través de estos deseos benevolentes nos pide si podemos querer al projimo como a uno mismo, cuando no sabemos los hechos acerca de el padre anciano y dependiente de esa persona o de su adolescente en riesgo.

Cuando pensamos en una persona neutral, no hemos sabido su historia. No tenemos consciencia de sus triunfos inspiradores o de su capacidad de dar y no nos admiramos de ellos. No estamos viendo su tensión después de una entrevista de trabajo que salió mal, o su tristeza después de que perdieron a su pareja. Practicamos deseándoles lo mejor de cualquier manera, sin saber nada de esto, sino simplemente porque existen, y porque no sabemos la belleza, la pena, la inseguridad, que todos compartimos.

En los autobuses, en la calle, en nuestras casas y comunidades, practicamos a poner atención - a través de desarrollar mindfulness, a través de desarrollar amabilidad, a través de soltar las proyecciones, porque una atención más completa da mejores regalos. Estos regalos pueden penetrar a través de las exigencias de los roles sociales e incluso a través del dolor terrible. Pueden remover el vacío de los encuentros casuales.

Poner atención de esta manera provee el regalo de notar, el regalo de conectarse. Encontramos el regalo de ver un poquito de nosotros en los demás, de darnos cuenta que no estamos solos. Podemos soltar la preocupación que habitualmente cargamos y recibir el regalo del momento presente.

A través de poner atención aprendemos que realmente no sabemos de alguien y sin embargo tenemos una relación con él o ella. Llegamos a darnos cuenta que esta interrelación es en sí una entidad viviente cambiante y vibrante. Descubrimos el regalo de cuidar, de tender a esta fuerza de vida que existe entre nosotros y nos enriquecemos grandemente por ello.