lunes, 14 de enero de 2013

Cómo Pensar como Sherlock Holmes?

Lo que el detective puede enseñarnos sobre observación, atención y felicidad.

Por María Konnikova


Traducido por Roberto González Lazo

Yo no pienso como Sherlock Holmes. Para nada. Esa fue una conclusión bastante desalentadora a la cual llegué investigando en un libro sobre los poderes mentales del detective. Había tenido la esperanza de descubrir el secreto del pensamiento Sherlockiano. Lo que descubrí en lugar de eso fue que sería un trabajo difícil de hecho incluso comenzar a aproximarse a la escencia del abordaje del detective al mundo: su mente siempre atenta (mindful) y su energía mental implacable. Holmes era un hombre eternamente encendido, quien saboreaba esa unidad y fracasaba en su ausencia. Sería exhaustivo pensar como Sherlock. Y realmente valdría la pena al final?

Todo comenzó con esos malditos escalones, las escaleras que conducían a la legendaria residencia que Sherlock Holmes compartía con el Dr. Watson, 221B de la calle Baker. Por qué Watson no podía recordar el número de escalones? "Creo que mis ojos son tan buenos como los suyos," Watson le dice a su nuevo compañero de departamento - como, de hecho, lo son. Pero la competencia de los ojos no es el tema. En lugar de eso, la distinción yace en cómo estos ojos son usados. "Ves, pero no observas," Holmes le dice a su compañero. Y Holmes? "Ahora, se que hay 17 escalones", continua, "porque he visto y observado".

Ver y observar: Ahí yace el secreto. Cuando escuché las palabras por primera vez de niño, me senté con reconocimiento. Como Watson, no tenía la pista. Como veinte años después, leí el pasaje por segunda vez en un intento de decifrar la psicología detrás de su impacto. Me di cuenta que no era mejor observando de lo que había sido a la edad de 7. Incluso peor. Con mi compañero constante el Señor Smartphone y mi nuevo amor la Dama Tweeter, mi devoción al Conde Facebook, y esa comezón que me da en los dedos cuando no he checado mi e-mail por, qué, diez minutos? OK, cinco - pero parece toda una vida. Esos escalones de la calle Baker siempre serán un misterio.

La confluencia de ver y observar es central para el concepto de mindfulness, un estado de alerta mental que incorpora el momento presente en su totalidad, que es capaz de concentrarse en su paisaje inmediato y liberarse de cualquier distracción.

Mindfulness le permite a Holmes observar aquellos detalles que la mayoría de nosotros ni siquiera nos damos cuenta que no vemos. No solo son los escalones. Son las expresiones faciales, los detalles de sastre, los detalles minuciosos al parecer irrelevantes de las personas con las que se encuentra. Es el estimado de los ocupantes de una casa mirando un solo cuarto. Es la habilidad de distinguir lo crucial de lo meramente incidental en cualquier persona, cualquier escena, cualquier situación. Y como resulta, todas estas habilidades no son solo el trabajo de ficción de Arthur Conan Doyle. Tienen ciencia verdadera detrás de ellas. Después de todo, Holmes nació del Dr. Joseph Bell, el mentor de Conan Doyle en la universidad de Edinburgo, no de alguna inspiración más ficticia. Bell era un científico y médico con una mente aguda, un ojo atento, y una habilidad notable al determinar con precisión la enfermedad de sus pacientes y sus detalles personales. Conan Doyle una vez le escribió. "Alrededor del centro de deducción e inferencia y observación que he escuchado usted inculca, he intentado reunir a un hombre quien llegué hasta el límite".

En las últimas décadas, los investigadores han descubierto que mindfulness puede llevar a mejoras en el bienestar psicológico y la regulación emocional. También puede fortalecer la conectividad en el cerebro, específicamente en una red de trabajo de la corteza del cíngulo posterior, el precuneo adyacente, y la corteza prefrontal media que mantiene actividad cuando el cerebro está descansando. Mindfulness puede incluso mejorar nuestros niveles de sabiduría, en términos de dialectismo (ser competente ante los cambios y contradicciones del mundo) y la humildad intelectual (conocer tus propias limitaciones). Incluso Mindfulness puede conducir a la mejora en la solución de problemas, mejorar la imaginación, y mejor toma de decisiones. También puede ser un arma contra una de las limitaciones más perturbadoras que está en contra de nuestra atención: la ceguera inatencional.

Cuando la ceguera inatencional (algunas veces nombrada como ceguera atencional) golpea, nuestra concentración en algún elemento en particular, en una escena o situación o problema causa que los otros elementos literalmente desaparezcan. Las imágenes que llegan a nuestra retina entonces no son procesadas por nuestro cerebro sino que en lugar de eso se disuelven en el "quien sabe donde", para que no tengamos una experiencia consciente de haber sido expuestos a ellas. El fenómeno se hizo famoso por Daniel Simons y Christopher Chabris: en su estudio provocador, los estudiantes en repetidas ocasiones fallaron en ver a una persona en un traje de gorila quien caminaba en una cancha de basket ball en medio del juego, golpeaba su pecho, y se marchaba caminando. Pero el fenómeno realmente data de la investigación hecha por Ulric Neisser, el padre de la psicología cognitiva, en los 60's y 70's.

Una noche, Neisser notó que cuando veía fuera de la ventana en el crepúsculo, tenía la habilidad de ver ya sea el crepúsculo o el reflejo del cuarto en el vidrio. Centrándose en uno hacía que el otro se desvaneciera. No importaba lo que hiciera, no podía poner atención activa en ambos. El nombró este fenómeno "vista selectiva" y continuó estudiando sus efectos en estudio tras estudio de las demandas atencionales competentes. Muestra una persona dos videos sobre impuestos, y esta falla en notar cuando los jugadores de cartas repentinamente detienen su juego, se paran y comienzan a darse la mano - o falla en darse cuenta que alguien le habló al oído mientras ha estado escuchando la conversación con el otro. En una ilustración del mundo real de la habilidad nata para dividir la atención en una forma significativa, un equipo de construcción de caminos una vez pavimentó sobre un venado muerto en el camino. Simplemente no lo vieron, estaban tan ocupados asegurándose que su tarea fuera llevada a cabo apropiadamente.

La ceguera inatencional, más que nada, ilustra las limitaciones de nuestras habilidades de atención. Inténtalo como nosotros, nunca puedes ver el crepúsculo y el reflejo. Ni siquiera podemos hacer varias tareas de la manera que pensamos que podemos. Cada vez que lo intentamos, ya sea el cuarto o el mundo fuera de el desaparecen del procesamiento consciente. Es por eso que Holmes es tan cuidadoso acerca de donde y cuando el despliega esa famosa precisión de observación. Imagínate a un Holmes moderno, sacando su celular para checar su e-mail mientras camina en la calle y tiene una conversación al mismo tiempo, el sería incapaz de desplegar sus observaciones. Mandar el correo electrónico, y contar los escalones de la calle Baker.

No es una tarea fácil, esa constante vigilancia cognitiva, la conciencia eterna de nuestras propias limitaciones y la colocación estratégica resultante de la atención. Incluso Holmes, podría apostar, no podría alcanzar ese nivel de mindfulness y pensamiento deliberado al mismo tiempo. Eso llegó con años de motivación y práctica. Para pensar como Holmes, tenemos que querer pensar como él y practicar a hacerlo una y otra vez, incluso cuando el esfuerzo se vuelve exhaustivo y parece un desgaste de energía. Mindfulness requiere disciplina. Incluso después de que descubrí mi propensión para escabullirme al correo electrónico o Twitter cuando no estaba segura de que escribir, el descubrimiento por si solo no fue suficiente para cambiar mis hábitos de trabajo. Pensé que sería suficiente. E intenté, realmente lo hice. Pero de alguna manera, esa ventana del buscador se abría, al parecer por sí sola. Qué, yo? Intentando hacer varias cosas a la vez mientras escribo mi libro? Nunca!.

Y así, tomé el abordaje de la Odisea: Me até al mástil para resistir el llamado de las sirenas del internet. Descargué Freedom, un programa que bloqueaba mi acceso completamente por una cantidad de tiempo específico. y me puse a escribir. Los resultados me sorprendieron. Era terriblemente mala en mantener mi concentración por períodos largos de tiempo. Una y otra vez, mis dedos se encaminaban a la combinación de teclas que cambiarían de ventana de mi manuscrito al mundo en línea - solo para descubrir que el mundo estaba fuera de los límites por... cuanto tiempo falta? Solo han sido veinte minutos!?

Con el tiempo, el impulso se volvió menos frecuente. Y además, me di cuenta que mi escribir y mi pensar, estaba mejorando con cada día sin interrupciones de internet. Podía pensar más fluidamente. Mi cerebro pensaba más concienzudamente. En aquellos descansos cuando, antes, antes habría un chequeo rápido del e-mail o una repentina entrada en mi Twitter, había una concentración auto reflejante que rápidamente hurgaba en el ático de mi cerebro. (No puedes escribir de Holmes sin mencionar su analogía de la mente humana al menos una vez). Llegué a múltiples maneras de moverme hacia adelante cuando antes me encontraba atorada. Pedazos que habían tomado horas escribir repentinamente eran completados en una fracción de tiempo.

Hasta esa evidencia concreta de efectividad, nunca había creído bastante que la atención concentrada pudiera hacer una gran diferencia. Tanta investigación que había leído, tanta ciencia que había examinado, nunca habían dado en el blanco. Finalmente estaba tomando la palabra de Sherlock Holmes. Estaba aprendiendo los beneficios de ver y observar - y ya no estaba comerciando con una o la otra sin darme cuenta  de lo que estaba haciendo. El software que te auto sujeta, por supuesto, no siempre es una opción para mantener nuestros cerebros atentos en el camino. Quien va a detenernos de checar nuestro teléfono en medio de la cena, o tener la televisión encendida como un ruido de fondo? Pero aquí está lo que aprendí. Esos pequeños codazos que limitan tu propio comportamiento tienen un efecto más duradero, incluso en áreas donde no los has usado. Te hacen darte cuenta justo que tan limitada está tu atención en realidad - y qué tan a menudo les decimos adiós a nuestras limitaciones con un movimiento de desdén. No solo ese software que propina codazos me hizo darme cuenta que tan desesperadamente estaba encadenado a mi self online, pero comencé a darme cuenta qué tan a menudo mi mano alcanzaba mi teléfono cuando caminaba por la calle o sentada en el metro, que tan incapaz me había vuelto para solo hacer lo que estaba haciendo, ya sea estar sentado o caminando o incluso leyendo un libro, sin tener que intentar entrar en algo un poco más. 

Hice lo mejor que pude para resistir. Ahora, algo que antes era un hábito desconsiderado se volvió una punzada que provocaba culpa. Me forzaba a mi mismo a reemplazar el teléfono sin checarlo, quitarme mis audífonos y ver alrededor, resistir la urgencia de colocar una llamada solo porque estaba caminando a una cita y tenía unos minutos de tiempo libre. Fue difícil. Pero valió la pena, aunque sea solo para mejorar mi percepción, para el rápido crecimiento de una pila de material que ni siquiera habría notado antes, por las mejoras tangibles en el pensamiento y en la claridad que venían con cada impulso diferido. No es por nada que estudio tras estudio han mostrado los beneficios de la naturaleza en nuestro pensamiento: estar rodeado por el mundo natural nos hace más reflexivos, más creativos, más agudos en nuestra cognición. Pero si estamos demasiado ocupados hablando por teléfono o mandando un mensaje de texto, ni siquiera notaremos que hemos pasado caminando alado de un árbol. 

Si seguimos la pista de Holmes, si tomamos su consejo de no solo ver sino observar también, y hacerlo así de manera rutinaria, no solo nos encontraremos más capaces de enumerar rápidamente esos escalones en un segundo, pero quizás nos sorprendamos al descubrir que los beneficios se extienden mucho más allá: quizás estemos más felices como resultado. Incluso ejercicios breves de mindfulness, por tan poco como cinco minutos diarios, han mostrado que cambian la actividad cerebral en los lóbulos frontales hacia un patrón asociado con estados emocionales positivos. Y la alternativa de la mente vagante y multitareas? Puede ocasionar más que volvernos menos atentos. Puede volvernos menos felices. 

Como descubrió Daniel Gilbert después de rastrear miles de participantes en tiempo real, una mente que está escapando del momento presente es una mente que no está feliz. El desarrolló una aplicación para iPhone que hace que los usuarios contesten preguntas sobre lo que están haciendo en ese momento y en qué estaban pensando en varios momentos del día. En 46.9 % de las muestras que Gilbert y sus colegas recolectaron, las personas no estaban pensando en lo que fuese que estaban haciendo - incluso si lo que estaban haciendo era bastante placentero, como escuchar música o jugando un juego. Y su felicidad? Entre más vagaban sus mentes, menos felices eran - a pesar de la actividad. Como Gilbert puso en un artículo en el Journal Science, "La habilidad de pensar en lo que está pasando es un logro cognitivo que viene con un costo emocional".

Pensar como Sherlock Holmes no solo es una manera de mejorar tus poderes cognitivos. También es una manera de obtener más felicidad y satisfacción de la vida. 














domingo, 16 de diciembre de 2012

Usando Mindfulness para Entrenar la Atención




Por DEBORAH SCHOEBERLEIN,

Traducido por Roberto González Lazo de The Huffington Post

La calidad de tu atención determina si estás presente y alerta, o distraído mentalmente y/o emocionalmente. 

Si estás leyendo este artículo, tienes la capacidad de centrar y sostener tu atención a voluntad; eso es bueno. Pero si te acabas de distraer de estas palabras, quizás por un sonido en el cuarto (el teléfono sonó) o una sensación física ("auch, me duele la espalda"), un pensamiento ("de qué se trata este artículo?") o una emoción (curiosidad, o quizás impaciencia), entonces tu atención no está completamente bajo tu control. Las  buenas noticias es que es posible entrenar tu atención y obtener los beneficios asociados, y practicar mindfulness ofrece una de los abordajes más accesibles y efectivos.

Así que quizás te estés preguntando, Por qué querría mejorar mi atención ya que trabajo bien, me concentro cuando hago mis hobbies o juego algún deporte, y ya disfruto de mis relaciones?" Buena pregunta, y la respuesta es que usar mindfulness para entrenar tu atención puede mejorar tu experiencia. El trabajo usualmente mejora mientras incrementa la eficiencia, así que los resultados son mejores y toma menos tiempo hacer las cosas. Tus hobbies y deportes se beneficiarán ya que no es secreto que los artistas, músicos y atletas profesionales todos dan prioridad a la concentración mejorada. Y te sentirás más presente en tus relaciones, y cada vez más y más darás el más grande de los regalos, "tu atención". 

Ahora, las técnicas para entrenar tu atención son relativamente simples, pero usarlas requiere varios pasos y comienza con entender las facetas de la atención. Primero, está el aspecto de la atención que involucra elegir concentrarse en un objeto en particular en lugar de otro. Después, está el grado con el cual sostienes tu concentración en ese objeto en particular, a pesar de las distracciones. También está la habilidad de reconocer cuando tu atención se dispersa, para poder reconcentrarte si es necesario.

La atención es lo que permite concentrar el ojo de tu mente (como enfocar los binoculares en un ave) y la conciencia es lo que permite que observes la calidad de tu atención (así que notas cuando el ave ya no está a la vista). En pocas palabras, la atención y la conciencia son dos caras de la misma moneda: la atención funciona con la precisión de un láser, mientras que la conciencia observa a donde se dirige el láser. 

Hay una creciente cantidad de investigación que apoya la eficacia de entrenar la atención, y muchos de los datos más emocionantes se refieren a practicar técnicas mentales asociadas con mindfulness. En este contexto, mindfulness se refiere al abordaje secular para poner atención en lo que está pasando aquí y ahora. 

Una opción es comenzar con la "pausa", una práctica de mindfulness introductoria. La pausa funciona brindando la oportunidad de concentrar tu atención a propósito en una tarea discreta (en este caso, una sola respiración completa), observa si puedes mantener la concentración en tu respiración, y reconoce si te llegas a distraer para que puedas concentrarte de nuevo si es necesario. Pausar no tiene que tomar mucho tiempo, quizás solo unos cuantos segundos al principio, pero funciona mejor si haces intervalos y empleas repeticiones frecuentes de prácticas breves puestas a lo largo de tu vida. La instrucción es muy simple:


  • Concéntrate en tomar una sola respiración completa
  • Observa (nota si pierdes la concentración de esa sola respiración completa)
  • Concéntrate de nuevo si es necesario
La idea es usar la pausa para traer tu atención de regreso al momento presente en medio de la experiencia diara. Esta es una experiencia activa y mentalmente alerta y la opuesta a soñar despierto. De hecho, pausar con mindfulness es protector contra la distracción porque entrena tu mente a concentrarse agudamente en el presente y cuidarse de las distracciones.

Pausar es una práctica de mindfulness introductoria, pero ofrece una técnica fácil y práctica y contribuye a las condiciones que apoyan el equilibrio emocional y la serenidad en la vida. Mindfulness se trata de desarrollar y aplicar las habilidades que apoyan la experiencia alerta y observante; con práctica regular sus beneficios pueden comenzar ahora mismo y quedarse con el paso del tiempo. 




miércoles, 5 de diciembre de 2012

Saliendo del Pensamiento Obsesivo




Traducido por Roberto González Lazo, directamente del blog de Tara Brach

Había estado yendo a terapia durante mi segundo año en la universidad, y recuerdo el día que hablé sobre mi fijación primaria: como detener mis atracones de comida. No importaba que tan comprometida estaba con mi plan de dieta más nuevo, cada día la rompía, y me juzgaba sin misericordia por estar fuera de control. Cuando no estaba obsesionada por como entrar en otro programa de control de peso más estricto y más dramático, estaba atrapada por las ansias de comer.

Mi terapeuta escuchó calladamente por un momento, y después hizo la pregunta que se ha quedado conmigo desde entonces: Cuando estás obsesionada por comer, que estás sintiendo en el cuerpo? Mientras mi atención cambiaba, inmediatamente noté la sensación dolorosa y de presión en mi pecho. Mientras mi mente decía "Algo está mal en mi", mi cuerpo estaba presionando mi corazón y garganta en el duro agarre del miedo. 

En un instante me di cuenta que cuando estaba obsesionada con la comida - deseándola, queriendo evitarla - estaba intentando escapar de estos sentimientos. La obsesión era mi manera de estar en control. Después me di cuenta de algo más "no solo es la comida" le dije, "estoy obsesionada por todo". 

Decir esto en voz alta dejó salir algo dentro de mi. Hablé de cómo me obsesionaba de lo que estaba mal en mi novio, de los exámenes, de qué hacer en las vacaciones de semana santa, me obsesionaba por mis propios fracasos: nunca cambiaré, nunca me gustaré a mi misma, los demás no querrán acercarse a mí. 

Después de sacar todo esto, mi mente comenzó a masticar de nuevo - en esta ocasión por una nueva estrategia para cambiar mi ser obsesivo. Cuando comencé a hacer esto, mi terapeuta simplemente sonrió y dijo amablemente: "Si puedes notar cuando te estás obsesionando y después sentir lo que está sucediendo en tu cuerpo, eventualmente encontrarás paz en tu mente".

Durante las semanas siguientes, estuve al tanto de mis obsesiones. Cuando me cachaba planeando, juzgando y controlando, notaba que estaba obsesionándome, trataba de detenerme, y entonces me preguntaba como me estaba sintiendo en mi cuerpo. Cualquiera que fuera el centro de mis pensamientos, encontraba un sentimiento de inquietud y ansiedad - el mismo agarre del miedo que sentí en la oficina de mi terapeuta. 

Mientras que no me gustaban mis obsesiones, realmente no me gustaba este sentimiento. Sin ser consciente de rechazarlo, comenzaba a distanciarme del dolor casi tan pronto como entraba en contacto con él, y la voz inquieta en mi cabeza tomaba el control de nuevo. Después de un mes o dos de esto, tuve una experiencia que realmente jaló mi atención. 

Un sábado por la noche, después de que mis amigos y yo pasamos horas bailando con la música de nuestra banda favorita, salí a tomar aire fresco. Inspirada por la luna llena y la esencia de los brotes de la primavera, me senté en una banca por unos momentos sola. Repentinamente el mundo estaba deliciosamente callado. Sudada y cansada, mi cuerpo estaba vibrando de todo ese baile. Pero mi mente estaba quieta. Estaba grande y abierta, como el cielo nocturno. Y sentir esto fue un sentimiento de paz - no quería nada ni temía nada. Todo estaba bien. 

Para el domingo por la mañana, el estado de ánimo se había desvanecido. Preocupada por un ensayo para la mitad de la semana, me senté a trabajar a medio día, armada con una Coca   light, queso, y galletas. Iba a tener un atracón de comida, simplemente lo sabía. Mi mente comenzó a rebotar entre querer comer y no querer subir de peso de nuevo. Mi agitación creció. Por un momento recordé la noche anterior; ese espacio callado y feliz era como un sueño distante. Una gran ola de desamparo y pena llenó mi corazón, comencé a rezar. "Por favor... que yo deje de obsesionarme... por favor, por favor". Quería ser libre de la prisión de mi pensar con miedo. 

El sabor de una mente callada y pacífica que había experimentado la noche anterior se había sentido tan familiar, y me motivó no mucho después a comenzar una práctica espiritual. Desde entonces, me he vuelto cada vez más libre del pensamiento obsesivo, pero despertar de este trance mental ha sido más lento de lo que imaginé al principio. 

El pensamiento obsesivo es una adicción muy fuerte, una manera de correr de nuestra inquietud y nuestros miedos. No obstante, como todos los falsos refugios, responde a la conciencia atenta - a una atención con interés y cuidado. Podemos escuchar las energías detrás de nuestro pensamiento obsesivo, responder a lo que necesita atención, y pasar cada vez menos tiempo alejados de la presencia que nutre nuestras vidas. 


miércoles, 31 de octubre de 2012

Estás demasiado ocupado? 5 Señales de Estrés Crónico


"Ten cuidado con la aridez de una vida ocupada". Sócrates 

Artículo de Kara Heissman, extraído de Tiny Buddha, traducido por Roberto González Lazo
Hace unos años, el punto focal de mi vida era mi trabajo. Abarcaba una gran proporción de mi vida. En retrospectiva, incluso diría que el trabajo se volvió un tipo de obsesión. Me obsesioné tanto con ser productivo que aparté casi cada minuto de mis horas para alguna actividad relacionada con el trabajo. 
Incluso pareaba las comidas con el trabajo; los descansos para ir al baño para redactar mentalmente reportes y los embotellamientos de tráfico señalaban el comienzo de llamadas telefónicas. Podrías ver esta imagen y pensar de mi como una persona que hace multi tareas eficiente. Honestamente espero que fuera así, pero no. No era otra cosa que una persona atrapada dentro de un ciclo de "demasiado ocupado".
Algunas personas perciben estar "demasiado ocupado" como una señal de éxito o de una carrera floreciente. Aunque esto puede ser verdad, estar constantemente saturado de trabajo o abrumado tiene efectos más negativos que positivos. Estar locamente ocupado implica estrés: y nuestro cuerpo solo puede incorporar algo de presión antes de activar su respuesta al estrés y comience a trabajar en modo de "supervivencia o pánico".
El estrés puede ser útil y motivador hasta cierto grado, pero la evidencia substancial muestra que la exposición crónica a niveles altos de estrés hace que el cuerpo libere hormonas llamadas glucorticoides, las cuales pueden dañar potencialmente varios sistemas del cuerpo.
Cuando supe de la gravedad del estrés crónico y de mi vida sobre saturada, hice un esfuerzo para cambiar mis hábitos y mantener todos los días el estrés al mínimo. Hay muchísimas maneras para manejar efectivamente el estrés, pero solo puedes hacerlo hasta que realmente notes y admitas que de hecho estás demasiado ocupado y estresado. 
Abajo hay una lista de las cosas que me han hecho darme cuenta que estar ocupado estaba fuera de control. 
1. Siempre estaba buscando algo.
Buscando las llaves de mi carro, teléfono, cartera, lentes, y documentos se volvió parte de mi rutina diaria. Las cosas parecían fuera de lugar todo el tiempo.
El cortisol, la hormona que se libera cuando estás estresado, daña el cerebro con el tiempo y puede llevar a problemas de memoria. Pero aparte de eso, cuando estamos estresados, nuestros pensamientos tienden a estar por todos lados, y esta falta de concentración y los pensamientos desorganizados podrían provocar que perdamos cosas. 

2. Me enfurecía inapropiadamente por las cosas más pequeñas

El estrés me hacía una mujer gruñona e infeliz. Me enojaba con las cosas más pequeñas y me irritaba por cualquier cosa. 

Cuando estamos estresados, nuestras mentes están tan sobrecargadas que somos incapaces de calmarnos lógicamente y procesar situaciones e información. Por lo tanto, tenemos cada vez menos tolerancia a los errores e irregularidades. Además, el estrés a menudo nos causa que tengamos insomnio. Y no dormir bien puede causar reducción de un neurotransmisor llamado serotonina el cual juega un rol calmandonos en momentos estresantes. 

3. Me despertaba todos los días sintiéndome cansada. 

Era terrible despertar en la mañana sintiéndome como si no hubiera dormido nada. Estoy muy segura que dormía, pero cuando despertaba, me sentía realmente agotada. 

La fatiga matutina es una de las señales más seguras de que has trabajado demasiado, que te has estirado de más, o has hecho demasiadas cosas. El sentimiento de cansancio abrumador después de despertar indica que no has descansado bien durante la noche. Quizás hayas ido a la cama y cerrado tus ojos temprano, pero tu mente ocupada simplemente no se apaga. 

4. Frecuentemente experimentaba dolores de cabeza
Difícilmente pasaba una semana sin que experimentara un dolor de cabeza terrible. A menudo me sentía esta presión en mi cabeza extendiéndose hasta la parte de atrás de mi cuello. 

Los dolores de cabeza por tensión están entre los síntomas más comunes de estrés crónico. Parte de la respuesta del cuerpo al estrés es contracción muscular; sin embargo, cuando la exposición al estrés es prolongada, los músculos a menudo tienen espasmos, lo que resulta en algún tipo de dolor o incomodidad. El espasmo en los músculos en la espalda alta, cuello y cuero cabelludo resultan en dolores de cabeza por tensión. 

5. Constantemente sentía un sentimiento vago de infelicidad


Estaba infeliz, pero no podía decir exactamente porqué. La mayoría de los días, me sentía demasiado pesada y gruñona sin razón aparente. 

El estrés puede causar una montaña rusa de emociones porque tiene la capacidad de afectar los niveles hormonales de tu cuerpo y también causar problemas cerebrales. Es por esto que muchas personas que han estado expuestas a una gran cantidad de estrés por un período prolongado de tiempo han caído en depresión crónica. 

No tiene nada de malo cumplir con tus responsabilidades, obligaciones y deberes. Sin embargo, debes saber como pintar la línea entre trabajar para vivir y vivir para trabajar. Como yo lo he experimentado, estar "demasiado ocuapado" reduce la calidad de tu vida. 

Recuerda que el equilibrio es la clave para todo.



jueves, 6 de septiembre de 2012

El Proyecto Shamatha

Traducido directamente la página web del CMB de la Universidad de California, por Roberto González Lazo
Dr. Clifford Saron con el Dalai Lama

Bajo la dirección del principal investigador del CMB Center for Mind and Brain (Centro para la Mente y el Cerebro de la Universidad de California) Dr. Clifford Saron, el proyecto Shamatha es el estudio más exhaustivo jamás llevado a cabo sobre los efectos de la práctica de la meditación en el cerebro. 

La meditación ofrece muchos beneficios para la salud mental y física. El proyecto Shamatha, el estudio más exhaustivo de la meditación a la fecha, investiga los procesos fisiológicos y psicológicos que subyacen a dichos beneficios. En un estudio con participantes asignados al azar y con grupo control, estudiamos como el entrenamiento intensivo en meditación afecta a como las personas piensan y sienten. Empleamos tareas cognitivas y perceptivas, provocación emocional, cuestionarios, y monitoreo fisiológico y bioquímico para evaluar las habilidades de las personas y el comportamiento antes, durante y después de la práctica meditativa intensiva a largo plazo.

Se asignaron a 60 personas sanas con experiencia en meditación previa a un retiro de meditación intensivo de 3 meses comparándolas con un grupo control (que no participó en el retiro). Los participantes en el grupo control tuvieron también su retiro de 3 meses, pero más adelante. Las evaluaciones de laboratorio de todos los participantes se obtuvieron antes, durante y después de los retiros y en varios puntos de seguimiento. En el retiro, los participantes recibieron la instrucción de B. Allan Wallace en prácticas de meditación diseñadas para promover la relajación, refinar la atención y desarrollar compasión y amabilidad hacia los demás. Los participantes practicaron solos alrededor de 6 horas diarias en un período de 3 meses. 

RESULTADOS

Los resultados iniciales muestran que el entrenamiento contemplativo intensivo afila y sostiene la atención, mejora el bienestar, y conduce a menos respuestas juiciosas y a respuestas más empáticas respondiendo al sufrimiento de los demás. Además, el entrenamiento estuvo ligado con el comportamiento emocional prosocial y marcadores importantes fisiológicos d salud. 

Atención. Cómo se mejoró la atención? Los participantes en ambos retiros mejoraron en la sensibilidad perceptiva, evaluada por su habilidad para discriminar diferencias diminutas entre líneas de diferentes largos. Estas mejoras se mantuvieron al menos 5 meses después del retiro para las personas que continuaron con la práctica de meditación. También, aquellos que recibieron el entrenamiento mantuvieron de manera mejor su concentración en la misma tarea mientras que el retiro progresaba. 

La capacidad de inhibir respuestas también mejoró con el entrenamiento, como fue indicado por los participantes siendo capaces de mantener sus respuestas a un estímulo de una línea visual cuando la línea ocasionalmente aparecía más corta en su longitud. Esta mejora predijo otros beneficios, evaluados por cuestionarios sobre maneras positivas y negativas de relacionarse con uno mismo y con los demás. 

Emociones y Bienestar. Hubo mejoras robustas en el bienestar psicológico sobre el curso del retiro - mejoras que duraron al menos 5 meses después del entrenamiento. De acuerdo con los auto - reportes de estado de ánimo diario, los participantes en ambos retiros experimentaron incrementos en el tiempo en el bienestar y en una sensación de admiración mejorada. 

Los participantes también se involucraron en tareas de laboratorio acerca del funcionamiento emocional. Vieron escenas de películas de violencia de una guerra reciente, mostrando a los perpetradores y a las víctimas de actos violentos. El análisis de un video que captó sus expresiones faciales mientras los participantes veían estas escenas reveló más expresión de tristeza, lo cual interpretamos como relevante a la compasión, en grupo del retiro comparado con el grupo control. Encontramos maneras diferentes de respuesta emocional al sufrimiento en los dos grupos, en maneras que sugieren menos aversión y más involucramiento en aquellos que pasaron por el retiro. 

Marcadores Biológicos. Evaluamos algunos marcadores biológicos relevantes a la salud que podrían cambiar como resultado de el entrenamiento en meditación. Uno de ellos, telomerasa, una enzima que protege al material genético durante la división celular y mejora la viabilidad celular, puede ser suprimida en respuesta al estrés psicológico. Muestras de sangre obtenidas al final del retiro revelaron que la actividad de la telomerasa era significativamente mayor en los participantes del retiro (a diferencia de los del grupo control) y la actividad de la telomerasa estaba relacionada con los cambios inducidos por la meditación en el bienestar. 

Practica Shamatha en Mindfulness Tampico




martes, 14 de agosto de 2012

Haciéndonos Amigos del Miedo: Trabajando con la Preocupación y la Ansiedad

La respuesta de miedo es una reacción poderosa y fisiológica que puede ser detonada por algo más que solo una amenaza física inminente. En este extracto de su libro The Mindfulness Solution, Ronald D. Siegel, Psicólogo, explora la respuesta humana al miedo y nos muestra como mindfulness puede ayudarnos a manejarlo. 

Traducido por Roberto González Lazo, directamente de Mindful (taking time for what matters)


La vida es amenazadora. Cada día nuevas amenazas se originan o amenazas viejas regresan. Incontables cosas podrían salir mal, y muchas de ellas salen mal. Encima de esto nuestras mentes regularmente se anticipan a incluso más desgracias de las que realmente nos acontecen. 

No es sorprendente que nos atemoricemos. Escuchamos todos los días cosas terribles - accidentes, asaltos, enfermedades, ataques, amputaciones, secuestros, abandono, SIDA  - y estas son solo pocas cosas. Algunas desgracias son causadas por otras personas, algunas por nuestros propios errores, y muchas solo por el hecho que todo cambia - envejecemos, nuestros hijos crecen, las condiciones económicas cambian, se originan tormentas, el metal se oxida, todo lo que nace muere. 

El miedo es la vieja respuesta cableada de nuestra mente y cuerpo a cada amenaza percibida, no importa que tan sutil. Por lo tanto estamos asustados muy frecuentemente, aunque a menudo no pensamos de esta manera. Muchos días solo nos sentimos "estresados". Cuando la amenaza es incluso menos obvia, quizás nos sintamos incómodos, aburridos o ansiosos ("no hay nada bueno en la TV"). Quizás nos encontramos procrastinando para evitar ciertas tareas o encuentros ("pagaré estas cuentas mañana"). O nos encontramos dirigidos compulsivamente a terminar proyectos, alcanzar metas, llegar a fechas límites ("no me puedo relajar hasta que termine esto").

El miedo también puede mostrarse como un síntoma físico relacionado con el estrés tal como un dolor de cabeza, estrés digestivo, dolor de espalda, insomnio. Nos puede impulsar a beber demasiado, comer demasiado, o desperdiciar horas en internet. Y el miedo puede llevarnos a arrepentimientos acerca de las cosas que evitamos debido a él - la llamada telefónica que no contestamos, la oportunidad que dejamos pasar, el encuentro importante que posponemos. Esta evitación entonces nos conduce a más miedo, mientras nos preocupamos acerca del problema que encararemos (desde nosotros mismos o alguien más) por acobardarnos. 

Mientras que algunas veces no reconocemos inmediatamente nuestro miedo, otras veces no tenemos duda de que estamos asustados. Nos sentimos ansiosos, tensos, o no podemos dejar de preocuparnos. Quizás incluso desarrollemos manos sudorosas, hombros tensos, corazón palpitante, o sentimientos de pánico. Estas sensaciones pueden hacerse tan intensas que queremos deshacernos de ellas desesperadamente. 

El miedo también está cambiando constantemente. Nuestro nivel de estrés puede ser bajo en un momento pero alto en otro. Podemos sentirnos ansiosos regularmente o esporádicamente. Cualesquiera sean nuestros patrones particulares, la mayoría de nosotros encontramos que el miedo, la preocupación o la ansiedad se atraviesan en el camino de disfrutar la vida al menos ocasionalmente. Después de todo, casi todo es más divertido cuando estamos relajados. (Esto quizás tenga algo que ver con la prevalencia a nivel mundial del consumo de alcohol).

Cuando el miedo es fuerte. Puede ponerse en el camino de funcionar en la escuela, en el trabajo, con la familia, o en situaciones sociales. Ya sea que salgamos mal en el examen de matemáticas porque no pudimos concentrarnos, titubeamos en la gran presentación debido a los nervios, le gritamos a nuestros hijos porque estamos preocupados por su comportamiento, o dudemos en pedirle a alguien salir a una cita, el miedo puede interferir con todo lo que hacemos. 

Ya sea que pienses o no en ti mismo como alguien ansioso o temeroso, la práctica de mindfulness puede ayudarte a lidiar con tus reacciones a las amenazas inevitables de la vida - grandes y pequeñas. 

Si eres como la mayoría de las personas, podrías estar sorprendido de ver que tan a menudo el miedo y la ansiedad afectan tu vida. Algunas personas piensan en estas como experiencias distintas. Usan la palabra miedo para describir nuestra reacción al peligro físico inmediato (el coche patinando sin control o nuestro hijo corriendo hacia la calle) mientras que la ansiedad involucra preocupación (sintiéndonos nerviosos antes de una plática importante o un examen). La distinción no es crítica, sin embargo. La práctica de Mindfulness nos ayuda a ver que nuestras mentes y cuerpos responden similarmente en todas estas situaciones y al menos algo de miedo y ansiedad aparece bastante regularmente. Nos puede ayudar a trabajar con pequeños momentos de miedo y ansiedad que suceden en nuestras mentes todo el tiempo y las cosas grandes que pueden ser abrumadoras.

No importa que tan sutil o perturbador sea, todo el miedo y la ansiedad se derivan de los mismos mecanismos evolucionarios adaptativos. Entender estas respuestas y como ellas se vuelven un problema puede revelar como y donde la práctica de mindfulness puede ayudar. 

Qué es exactamente la ansiedad?

Los investigadores apuntan a lo que llamamos "ansiedad" es realmente tres procesos relacionados entre sí: fisiológicos, cognitivos y de comportamiento. 

Nosotros experimentamos el aspecto fisiológico de la ansiedad como sensaciones en nuestro cuerpo. Estas pueden incluir un corazón acelerado, respiración poco profunda, aturdimiento, manos sudorosas, inquietud, fatiga, temblores, tensión muscular, o un "nudo en la garganta", así como dolores de cabeza, de estómago, de espalda, y una variedad de otros problemas médicos relacionados con el estrés. 

Estos efectos pueden ser sutiles - quizás solo sientas un poco avergonzado por aclarar tu garganta repetidamente cuando tienes que hablar con un cliente difícil, o te encuentres inquieto en la sala de espera antes de la cita con tu médico. 

El aspecto cognitivo de la ansiedad se muestra como pensamientos de preocupación acerca del futuro - imaginando desastres de todo tipo y pensando acerca de la forma de evitarlos. Quizás en el teléfono con ese cliente una pequeña grabación en la parte trasera de tu mente te dice que el piensa que eres estúpido, o decides en la sala de espera que tu dolor de cabeza es realmente un tumor cerebral.

El tercer aspecto de la ansiedad involucra el comportamiento evitativo. Sin sorpresas, las personas intentan evitar situaciones que evoquen reacciones fisiológicas no placenteras y pensamientos dolorosos. Así que cuando estamos ansiosos, terminamos limitando nuestras vidas, evitando actividades y situaciones que esperamos nos harán más ansiosos. Desafortunadamente, esto generalmente hace peor las cosas. No solo nos metemos en problemas al escondernos del cliente o posponiendo la consulta médica, sino que evitar lo que tememos tiende a reforzar la idea de que realmente es peligroso. 

Extracto de: The mindfulness solution: everyday practices for everyday problems (la solución mindfulness, practicas diarias para problemas diarios). The Guilford Press 2010


Ronald D. Siegel, Psicólogo, es un profesor clínico asistente de Psicología en la Escuela de Medicina de Harvard, donde ha enseñado por más de 25 años. El es un estudiante desde hace mucho tiempo de meditación mindfulness y sirve en la Mesa de Directivos y en la facultad del Instituto de Meditación y Psicoterapia. 


lunes, 30 de julio de 2012

Ahora es el Momento


Por Les Kaye
Traducido por Roberto González Lazo de Tricycle magazine





Todos los errores que cometemos, no solo con nuestras manos sino en nuestras relaciones interpersonales también - comienzan en nuestra mente. Distraídos por las muchas cosas que tenemos que hacer en poco tiempo, nuestra atención se aparta de cuidar la actividad frente a nosotros, preocupándonos en lugar de terminar la tarea tan rápido como se pueda para poder seguir con otra actividad en la lista de prioridades. Rendirnos a la distracción, nos rendimos a tener cuidado de la actividad que estamos haciendo. Y de una manera sutil pero real, cuando hacemos eso también nos rendimos a cuidar de nosotros mismos, del valor del esfuerzo que estamos haciendo en nuestra vida. 

Quizás como nunca antes, una preocupación mayor estos días ocupados y estresantes es la falta de tiempo - tiempo para hacer todo lo que se tiene que hacer, hacerlo "a tiempo", y hacerlo con calidad. Pero el problema real para nosotros no es la falta de tiempo - el cual podemos, después de todo, aprender a manejar a través de una variedad de estrategias. En lugar de eso, la fuente real de sufrimiento es la sensación de que "debo seguir con algo más; esta actividad me está tomando mucho tiempo". Cuando tenemos esta actitud, realmente no sabemos lo que estamos haciendo - nuestra mente está en otro lugar, no está concentrada en lo que primero decidió que necesitaba ocuparse. Si no sabemos lo que estamos haciendo, cómo podemos ser nosotros mismos? Si nuestra mente está en otro lugar, significa que estamos intentando ser alguien más, no quien somos en el momento presente. Sin embargo, practicando concentración, podemos entrenarnos a responder a las distracciones de una manera positiva e incrementar nuestra capacidad de poner nuestra atención completa a la tarea o a la relación frente a nosotros. 

El espacio callado y vacío de la práctica de meditación revela la adicción de la mente para imaginar el futuro y recordar el pasado. Nos ayuda a entender como estar en un tiempo en lugar del momento presente comienza a revolver al ego: se originan las ansiedades, los deseos se vuelven distracciones, y hacer las cosas bien es casi imposible. Pero cuando no hay idea del tiempo, no hay expectativas, y los deseos no se vuelven un problema.

La meditación nos enseña a ser cautelosos de permitir que las ideas del tiempo interfieran con nuestra actividad. A través de la experiencia, descubrimos como no perdernos a nosotros mismos, sino estar completamente enganchados en el "hacer" de lo que sea que hayamos decidido que debemos hacer. La concentración es una práctica como cualquier otra actividad que construye habilidades. No se supone que sea casual, u ocasional, o reservada solo para cuando sea conveniente. 

Haciendo las ideas a un lado de que tan productivos y eficientes somos en nuestro uso del tiempo, podemos darnos tiempo para cuidar de nosotros mismos físicamente, emocionalmente, y espiritualmente. La meditación es la mejor manera de "manejar" el tiempo, la mejor manera de cometer errores. Derramar algo y hacer un desastre puede ser una señal de que estamos demasiado preocupados por el tiempo y por todas las cosas que tenemos que hacer. Desarrollar la habilidad para reconocer que estamos distraídos y regresar la mente a la conciencia del momento presente nos permite apreciar nuestro ser en todas las actividades.